No pretendo que la fría estepa cambie al lobo, no pretendo que el aullido sea mi verbo y no pretendo que mi soledad se haga crónica. Pero hay días, luna mía, que la estepa, el aullido y la soledad hacen que el lobo sea más humano y sean su capa, su espada y su escudo. Y atrapado en una licantropía narcótica, haga frente a los avatares de un camino que por más caminar jamás te acostumbrarás.
jueves, 9 de junio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario