Aquél que siempre fue abanderado sin bandera, Arcadio profeso y esperanzado en hallar tréboles de tantas hojas como besos se podía repartir en una noche cualquiera.
Cuando sus sueños no fueron suficientes para abarcar tanta soledad, no tuvo más remedio que despertar y entonces se encontro aullando desde lo más profundo de su ser.
jueves, 11 de febrero de 2010
Shot drei
Publicado por Soleil de Soil en 6:26
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4 comentarios:
...pero como casi siempre ocurre, amparados por la oscuridad, enamorados de la radiante luna, otros lobos aunan sus aullidos, acompañandole...
Quiero pensar que la luna recoge cada uno de los aullidos vertidos en ella, y los devuelve en forma de radiante belleza...
Son sólo pensamientos de un lunático.
No, pensamientos de un lúcido poeta...
Gracias...
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