Incesantemente catalogamos personas, hábitos. Ejercemos de jueces, y sin la oportuna defensa condenamos. La fragilidad del ser humano radica en sus prejuicios. La vida es demasiado oscura de por sí, para oscurecérnosla cada vez que tengamos oportunidad.
Nunca paramos a pensar que nuestro ideal esta caduco, obsoleto, que la vida no es una, son cientos, miles, millones. No existe un valor único para la “x” de nuestra vida, es una constante sin acotar. Ya que nadie puede acotar una vida, por mucho que la malicia de algunos subhumanos lo quiera.
La salvaje corriente vital nos empujará en la vida a senderos que nunca quisimos pisar. Parajes de una vida que nunca debemos parar de proseguir. El Fin no existe esa es la máxima de cualquier montaraz que se apresura al principio de un sendero, esa tal vez sea la fórmula para llegar a la meta. Sin importar lo abrupto del terreno hay que atarse bien las botas y seguir, no pensar en el fin sino en el camino en cada pisada, en cada piedra, en definitiva en cada experiencia. Y ese fin tan ansiado, llegará por supuesto, tal vez no como lo quisimos pero siempre que algo empieza, siempre acaba.
"No hay fin, sólo existe el camino, la evolución no se termina nunca, se transforma a la imagen del ser que la vive"
viernes, 10 de julio de 2009
Un día más
Publicado por Soleil de Soil en 4:12
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2 comentarios:
Este es un verdadero aullido, un grito a la supervivencia. No pares, continúa, no pienses en el fin, sino en caminar. Tú das la respuesta a tu propio planteamiento. Y eso haces, caminar, seguir. Yo no sé si te das cuenta, Soleil amigo, pero veo un espíritu fuerte, dispuesto a no dejarse vencer. Estoy de acuerdo contigo; sigamos.
Me doy cuenta a ratos, querida tangai. Soy capaz de ser mi mejor amigo y al instante mi peor enemigo ...
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